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A figure, The Extra , confronts three versions of himself: reflections of his image before two mirrors, placed so that they generate a view of four identical figures face to face around a table.
The scenario is familiar, we have all seen a movie where something like this is represented. It recalls the usual scene of characters sitting around a table, at dinner or playing cards, where violence is about to come to a head. However, in The Extra , the slow emotional changes of the character do not amount to a rise in the tension. There is no cause and effect. The typical build-up to violence, which we have learned to anticipate, is not realized.
Along the same lines, contrary to typical Hollywood scenes, The Extra does not portray a heroic character. The self, the hero, is not augmented by the encounter with multiple reflected images but rather, the spectres of his identity break the fantasy of a unique and singular subject.
The sequences are shot in real-time, without interruptions. The performance is unedited and the mirror, the material condition of the work, is not hidden but made visible, working against the typical cinematic production of illusions.
In the work, Alexandra Navratil criticizes the “star-systems” and the idolization of celebrities, using the figure of the extra, this anonymous being whose is always seen through a reflection and who wants to be the protagonist of the world's spectacle. As such, the work, instead of developing only with the context of “here and now” (like so much video art) proposes a net of multiple relations and contextual references.
CAST_______________________________________________________________________________________________ Una figura, el extra , se enfrenta con tres versiones de si mismo. Reflejos de su imagen ante dos espejos, dispuestos de tal manera que generan la visión de 4 personajes idénticos enfrentados cara a cara y sentados en una mesa.
El escenario es familiar. Todos hemos visto una película donde algo parecido fue representado. Sobre todo, la situación es similar a esas escenas típicas de personajes sentados sobre una mesa, para cenar o jugar cartas, pero donde la violencia está a punto de estallar. Pero en The extra , el resultado de los lentos cambios emocionales del personaje no crea un aumento de tensión dentro del escenario. No hay causa y consecuencia. Se puede decir que se rompe la típica derivación hacia la violencia que uno espera encontrarse, por los antecedentes que tradicionalmente hemos experimentado en el cine.
Equivalentemente, al contrario de muchas escenas de “Hollywood”, The Extra no trata de un protagonista heroico. El “yo mismo” no está apoyado por el encuentro con las múltiples imágenes reflejadas sino enfrentado con los espectros de su identidad, donde la fantasía de un sujeto unitario y singular se pierde.
Las secuencias son en tiempo real, sin interrupciones. La performance es inédita y el espejo, la condición material de la obra, no está escondido sino claramente visible, en contra de la producción de mayores ilusiones.
En el transcurso de las imágenes juegan un papel importante tanto la iluminación utilizada -con carga dramática sobre el fondo negro-, como los recursos de la gesticulación del personaje, las miradas cruzadas y los sonidos que acompañan.
En The Extra , 2006, Alexandra Navratil critica el exceso del “ star-systems ” (sistema de estrellas) y la veneración del famoso, resaltando la figura del individuo corriente o extra, ese ser anónimo que siempre se ve reflejado y que quiere ser protagonista del espectáculo del mundo. Del mismo modo, la obra, en vez de desarrollarse solamente en el contexto de “aquí y ahora” (como muchas obras de videoarte), propone una red de múltiples relaciones y referencias contextuales.
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